De la falacia de los 13 Signos… y la Verdadera gracia del Zodíaco

Un falso mea culpa
De modo que ahora hay 13 signos, pues qué interesante! Y pensar que quiénes estudiamos esto de la Astrología habremos sido los últimos en enterarnos. Nos han pillado! El engañoso edificio astrológico ha sido desmontado ante nuestros atónitos ojos… Lo admito, entre nosotros, estoy intrigado: ahora que las parcelas del Zodíaco han redefinido su hasta ahora dudosa colocación… ¿No seré yo, un estudioso del tema desde hace 12 años, de un “nuevo Signo”? Tendré que desmontar todas las elocuentes demostraciones de lo astrológico para empezar de cero otra vez, ¿qué revelaciones me depararán en esta dolorosa salida de la ignorancia? Quizás descubra que era todo una falacia, que me había dejado seducir con extrema facilidad por una pseudociencia medieval y oscurantista, quizás por fín retome el camino de la normalidad cultural y me asiente definitivamente en una cosmovisión materialista y en una psicología convencional establecidas por consenso dominante como versiones únicas de la Realidad.

Aparte de comenzar con ironía, fruto de la indignación que provoca esta “novedad” diré que, para quien conoce mínimamente la Astrología hay literalmente una infinidad de temas más interesantes en los que ocuparse que el mencionado nuevo signo y el supuesto cambio que implica. Cuando alguien empieza a aprender Astrología con la seriedad que se merece se da cuenta de que entra en un campo apasionante que aporta mucha información útil y concreta, a la vez que es capaz de abrir ventanas filosóficas insospechadas hasta el momento y la persona inicia un viaje de comprensión que difícilmente querrá dejar atrás. Pero para quien no goza todavía de tal claridad es fácil que se confunda con los sobreabundantes engaños de la pseudoastrología que tantas personas consumen (y algunas producen) cotidianamente. En tal caso se le asegura un dilema entre diferentes fuentes de información que puede ser incómodo y complejo hasta el punto de que, si no halla la comprensión que busca, tome el camino comprensible de abandonar por completo el tema.
No creo que haya en el mundo un sistema de conocimiento de la Realidad más abusado y mal comprendido que el de la Astrología, salvo quizás también las demás materias relacionadas con la interconexión de lo viviente, y las disciplinas de la consciencia como la meditación.
¿Qué hay en contra de Ofiuco y el nuevo sistema de referencia que implicaría en las distribuciones de los Signos? Sencillamente, no hay nada a su favor. “Eres” el mismo signo que siempre fuiste y te explicaré por qué.

Zodiaco Sideral y Tropical

Hay dos Zodíacos
Debe constar, para evitar confusiones, que en Astrología se utilizan dos zodíacos, ambos “funcionan”, son reales, representan una -la- estructura o código del despliegue de la Vida, pero ninguno incluye ni necesita a Ofiuco y su acompañante redefinición de los demás signos. La mayoría de las personas suponen que el zodíaco está representado por las 12 constelaciones de estrellas que reciben los nombres de los conocidos signos (Aries, Tauro, Géminis,…). Bien, pues este es uno de los dos y se le conoce por el nombre de Zodíaco Sideral (o Zodíaco de las Constelaciones), palabra que tiene que ver con lo estelar. Las constelaciones en cuestión no abarcan la amplitud equitativa que matemáticamente deberían, es decir de 30º (30º multiplicado por 12 signos = 360º, un círculo completo). Pero esas diferencias se ignoran porque a partir del primer punto de la constelación de Aries, el primer signo, se considera un zodíaco de subdivisiones iguales, siendo las constelaciones referencias que fueron establecidas antiguamente con diseño imaginativo a efectos de situación práctica pero sólo aproximada de los signos. El zodíaco sideral es, astrológicamente, muy real y fascinante pero no es el que suele utilizarse en la mayoría de las cartas astrales, quizás porque representa una dimensión muy profunda de la realidad, algo oculta a nuestra percepción habitual. Ofiuco es una constelación más, aparte de las 12 que están visibles en la banda zodiacal que traza la órbita de la Tierra alrededor del Sol en su recorrido anual.

Representación del Zodiaco Sideral

El zodíaco al que nos referimos habitualmente en Astrología es el Zodíaco Tropical (o Zodíaco de los Signos) cuyo orígen está en la órbita de la Tierra alrededor del Sol: en el momento en que empieza la Primavera en el Hemisferio Norte (Otoño en el Hemisferio Sur) el Sol está al comienzo (0º) de Aries, el primer punto de la rueda del Zodíaco. Y ese círculo alrededor de la Tierra mantiene esas coordenadas, que le dan su subdivisión en 12, a lo largo de toda su órbita anual alrededor del Sol.

De modo que el Zodíaco Tropical se refiere a algo tan “mundano”, tan “normal”, tan perceptible y físico como las distintas distribuciones de la luz solar en los hemisferios, las cuatro estaciones y el ciclo natural. El verdadero inicio del año desde el punto de vista astrológico es el Equinocio de Primavera del Hemisferio Norte.

No debe confundirse, a tenor de lo dicho, que realmente cada persona tenga dos cartas astrales (de hecho tiene varias más), una Tropical y otra Sideral, con la invención astrológica de Ofiuco. Podemos tener el Sol en un signo en la Carta Tropical y en otro, en la Carta Sideral pero no hace falta hacer malabarismos para hallar una nueva Carta basada en la inclusión de Ofiuco.

Representación de los puntos de encuentro de ambos Zodiacos

A casi todo el mundo le sonará lo de la “Era de Acuario” o el tema de las Eras Astrológicas, en definitiva.Este fenómeno, aunque de manera superficial, es muy conocido en la cultura popular. Bien pues este fenómeno tiene lugar y existe precisamente debido a la dinámica que se da entre los dos Zodíacos que acabamos de mencionar, el tropical y el sideral.

Esto se debe a que ambos Zodíacos están en rotación como si fueran dos ejes, uno dentro de otro, fenómeno llamado precesión de los equinocios y que da lugar a las Eras Astrológicas (estamos al final de la Era de Piscis y entrando en la Era de Acuario). Pero ahora es el momento de hablar de la lógica común que tienen ambos zodíacos (diré simplemente Zodíaco a partir de ahora en referencia a los dos) y su estructura de 12 partes (no 13).

La inteligente y simétrica estructura del Zodíaco
Hecha esta aclaración diré que la distribución de las 12 partes del Zodíaco tiene una admirable lógica interna, altamente inteligente y estructurada. Se estudia desde que ha habido un dar cuenta de lo astrológico, el patrón de correlaciones entre fenómenos astronómicos y la vida en la Tierra. Las contínuas analogías entre fenómenos sociales, vida psicológica y la posición de los planetas, el Sol y la Luna, en el espacio definido por el Zodíaco ha dado lugar a maneras diferentes de agrupar sus partes o secciones.

Estas subdivisiones no son inventos irracionales ni aleatorios sino que se han definido en base a la observación de lo que parece reflejar, en forma de analogía o paralelismo, cada parte y fase de la vida. Y es que el conjunto de secciones representa la ordenada secuencia de despliegue del ciclo vital: desde Aries hasta Piscis, pasando por los signos intermedios se simboliza (insisto, a modo de metáfora), el proceso desde el Big Bang, hasta la disolución del Universo en un Todo Indiferenciado. Las separaciones entre las secciones no están fragmentadas como una mezcla de agua y aceite sino que se parecen más a la diferencia entre los colores del arcoiris, es decir, son infinitamente graduales, cuanto más nos acercamos más sutiles son pero nunca llegan a ser iguales. Tan sólo la capacidad de percepción de nuestros sentidos pondrá un límite definitivo. Ahora bien, igual que con el arcoiris, es posible apreciar una serie de componentes diferenciados, que en un caso son 7 colores, y en otro, los 12 signos. Esto, por cierto, debería resolver la duda a quién ha nacido en las últimas horas de un signo o en las primeras de otro y no sabe cuál energía manifiesta… Tales individuos encarnan el principio vital intermedio de ambos signos que es igual de importante que todo otro punto, dado que si se “corta” un círculo en cualquiera de sus  partes no hay círculo, es decir, no hay Zodíaco…

La infundada invención de un nuevo Signo en la rueda zodiacal sería como el “descubrimiento” de una nueva tonalidad principal claramente diferenciada en los colores del arcoiris, que nadie había visto antes y que tendría que desplazar las fronteras históricas entre los 7 colores. Podríamos pensar que la bula tendría éxito únicamente entre quienes tuvieran un grave problema de vista. El simil es que, la mayor parte de las personas todavía tienen grandes problemas de comprensión con la Astrología…
Pero además, este conjunto de fases del ciclo vital que son los Signos mantienen una estructura entre sí profundamente vinculada al número 12, hasta el punto de que, aún para quién desconoce la Numerología, puede decirse que es un número por el cuál cabe sentir alguna clase de reverencia.

Una de las categorías de signos más famosas son los Elementos, Fuego, Tierra, Aire y Agua. Y la que le sigue en conocimiento popular son los Modos, Cardinal, Fijo y Mutable. En resumen podría decirse que los 4 Elementos representan dinámicas absolutamente distintas de la energía, del modo de percibir y de acercarse a la vida, mientras que los 3 Modos representan diferentes tipos de movimiento o dirección. Esta información se hace extremadamente concreta en el nivel psicológico pero no es el objeto de este artículo. Lo que es obvio es que cada uno de los 4 Elementos aparece en 3 signos combinado una vez con cada Modo; cada signo por tanto es una combinación de un Elemento y un Modo en una diferente posición de la secuencia del ciclo. Y 3 x 4 son, simple y llanamente, 12, no 13. No hay espacio conceptual para la división por 13 con esta ecuación fundamental.

Pero el Zodíaco se subdivide bajo un abanico de fórmulas internas mucho más amplio. El patrón Yang-Ying se encuentra en algunas de ellas. Se dice del primer signo, Aries, que es de polaridad Positiva, y el segundo, Tauro, de polaridad Negativa (términos neutros sin juicio de valor) y así se repite, positivo, negativo, positivo,… a lo largo de toda la secuencia. Positivo tiene una dinámica Yang y Negativo, Ying, pero esta polaridad desarrollada en China aparece también en la subdivisión entre signos Diurnos y Nocturnos.

Siguiendo, el Zodíaco se subdivide con mucha coherencia en tercios, de Aries a Cancer como signos Personales, de Leo a Escorpio como Sociales y de Sagitario a Piscis como Universales (nombres que no deben llevar a lecturas simplistas). Las Cruces también son de gran importancia, la Cruz Cardinal formada por los signos del Modo homónimo, y paralelamente con la Cruz Fija y Mutable y así mismo las 4 Estaciones también tienen rasgos astrológicos diferenciados. En apresurada conclusión, los números 2, 3, 4 y también 6, aparecen por todo el sistema astrológico y son todos múltiplos de 12, no 13.
Entre estas facetas de la estructura zodiacal no es posible establecer una jerarquía de importancia, de la misma manera que una catedral no lo sería sin cimientos, nave, crucero, bóveda y piedra angular. Estas vías de entrada a la estructura de la Matriz de la Vida son muchas más y cabe decir incluso que posiblemente no estén todas descubiertas o recordadas de la antiguedad. En mi experiencia personal cada vez que he percibido uno de estos nuevos aspectos he constatado con admiración como el sistema trasciende nuestras posibilidades de comprensión a priori y allí está, inmaculado, desde siempre o quién sabe cuando (si es que tiene principio o final), con o sin Creador externo, en su perfecta lógica y simetría.

¿Por qué ha sucedido esta confusión?
Creo que se podría responder en base a varias cosas; la pseudoastrología habitualmente se acompaña de una búsqueda de gloria personal mucho más pronunciada que la que sucede en el colectivo astrológico. La comunidad científica ortodoxa que todavía no sabe nada de Astrología se frota las manos ante lo que supone una manifestación de las incoherencias de un tema supersticioso e inferior al suyo. Pero también me atrevo a pensar que hay en esta comunidad quien promueve abiertamente que la pseudoastrología sea visible a fín de lograr lo que supone que será la salida de la ignorancia de los medioevos. Posiblemente quienes tienen una responsabilidad más inmediata sean quienes ya saben que la Astrología es real pero la usan con bajo rigor y mantienen una imagen profundamente mediocre de lo que verdaderamente es. De entre estos pocos traicionan tanto a la Astrología como quiénes defienden la falacia de los 13 signos. Sugerencias para esos “profesionales”; reinventar otros axiomas y grandes verdades como el número pi, la ley de la gravedad, o el ying-yang. Ciertamente la revelación que supone comprender los códigos de la vida no está en “innovar” sobre ese tipo de verdades fundamentales, sino en, a partir de ellas, llegar a más verdad. Con lo bello que es el 12…

Si aparte de ilustrar sobre la falsedad del “descubrimiento” astrológico de Ofiuco, que siempre ha estado allí, se ha percibido algo de la inteligencia y la gracia del diseño del Zodíaco, que es la de la Vida misma, se habrá desplazado fantasía por Belleza y Verdad, que cuando surgen juntas, producen goce natural. El viaje de consciencia y de transformación aguarda para quien quiere zambullirse en un cosmos de inteligencia y sentido.