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¿CÓMO Y POR QUÉ FUNCIONA EL TAROT Y LOS ORÁCULOS?
¿Por qué unos trozos de papel escogidos al azar tienen algo que ver con la realidad de una persona?
Nota: allí donde digo Tarot me refiero a métodos de adivinación varios (el sistema chino del I-Ching y Oráculos varios).
Durante un largo tiempo con mis primeras pruebas experimentales apenas podía creer que esto del Tarot funcionase. Me impactaba la claridad inequívoca con que cada “tirada” describía lo que parte de mí reconocía como cierto. Porque si realmente funciona parece que rompe toda noción ordinaria sobre lo que es la “realidad”. No puedo demostrar cómo funciona ni por qué pero me permito especular a consciencia y hablar sobre lo que son mis suposiciones (más que certezas). En lo que sigue recojo unas reflexiones racionales sobre este tema tan aparentemente “irracional”. Quizás estas reflexiones ayuden a despertar mayor confianza y naturalidad con los sistemas de adivinación.
LA FÍSICA DE LA CONSCIENCIA:
Desde un punto de vista materialista ningún método de adivinación debería “funcionar”. Unos dados, monedas, o unas cartas escogidas al azar, ofrecen todas la misma probabilidad de resultar “escogidas” de entre sus opciones posibles. En la visión dominante de la ciencia este punto de vista tiende a considerarse incuestionable. Sin embargo en realidad es muy parcial y fragmenta la realidad de una manera nada neutral. Una de las mayores lagunas de la ciencia dominante y consecuentemente de toda la era contemporánea es su negación doctrinal a reflexionar críticamente sobre el gran misterio que es la consciencia. Este es el asunto de mayor incertidumbre para la ciencia y también para la filosofía. ¿Por qué somos conscientes? ¿Para qué existe la consciencia? ¿Cuándo empieza y cuando acaba? ¿Donde se localiza? ¿De qué está hecha? ¿Podemos medirla? ¿Cuál es su tamaño?
Pero sobre todo… ¿Se limita a una compleja interacción de factores físicos y químicos? ¿Se trata simplemente de información que circula por las redes neuronales sostenida por la bioquímica del cerebro y el organismo…? o ¿es algo mayor que la suma de sus partes? ¿Es un accidente de la evolución? Dado que se trata del logro más complejo e inteligente de la evolución… ¿Creó la evolución algo diferente y superior a sus propios ingredientes originales? Y para culminar con estas preguntas… ¿Que tiene que ver la Consciencia con la realidad que se percibe?
Cuando empiezas a intuir lo amplias que son las respuestas a estas preguntas puedes darte cuenta de lo limitado que es el punto de partida de la perspectiva científica de carácter materialista. El punto de vista materialista en la psicología tiene su mejor ejemplo en la corriente del conductismo. Para esta corriente todavía muy influyente la consciencia es la caja negra, aquello que se presupone demasiado complejo de abordar científicamente, tanto que para hacer conductismo se niega la necesidad o el interés de despejar la gran duda ¿es importante el asunto de la consciencia?. El conductismo se ha hecho ver siempre como la rama más “objetiva” de la psicología. Pero este alto status se pierde absolutamente si observamos como se enorgullece de evadir el misterio de la consciencia. Tal evasión hace que sus hallazgos y verdades se reduzcan proporcionalmente: cuánto más se enfoca el microscopio en un sólo árbol, menos se ve el bosque y mucho menos el ecosistema que sustenta al árbol.
Estas limitaciones llegan a proporciones aún más dramáticas cuando se observan las conclusiones comunes de campos como la física cuántica, el principio holográfico, la geometría fractal o la resonancia mórfica. Si desconoces las investigaciones sobre estas cuestiones y sus analogías con la filosofía de la consciencia, sin duda te aguarda conocer un tipo de ciencia diferente al acostumbrado. Sobre todo si se toma una perspectiva de conjunto de todas ellas.
El paradigma científico hasta ahora dominante tiene en la física clásica (no la física cuántica) su modelo a imitar. Se solía pensar que todo “lo científico” debía ser siempre equiparable a las sencillas constantes de esa disciplina. El conductismo se ha autopremiado en ser la versión más parecida aplicada al estudio de la psique. Como su punto de partida es abismalmente subjetivo -se dan el lujo de descartar que el observador tenga algo que ver con lo observado- pueden presumir de cualquier cosa menos de objetividad. Pueden presumir de reducir sus variables con fines prácticos, pero no de ser objetivos.
Aunque todavía no podamos aportar evidencia científica sobre cómo funciona el Tarot podemos estar seguros de que la consciencia, la energía y la materia son fenómenos interconectados. Y la frontera que las une… ¿debe ser tan rigurosa como las leyes de la física clásica?. La física clásica parece estar en las antípodas de poder explicar el fenómeno de la consciencia. Entonces… ¿tiene sentido reducir la explicación de la consciencia a sus leyes mecanicistas hasta ahora conocidas?.
REFLEXIÓN PERSONAL ¿POR QUÉ NOS SORPRENDE TANTO EL TAROT… O POR QUÉ NI LO ENTENDEMOS?
¿Tú qué piensas? ¿Crees que desde el Big Bang a esta parte la consciencia ha “nacido” de la nada por accidente de la evolución y que así hemos llegado a este momento en que podemos preguntarnos qué sómos y reflexionar sobre lo que es la consciencia misma? ¿No es mucho más sencillo asumir que la consciencia no es un “invento” surgido del devenir de la vida (una propiedad emergente como dirían en Biología) sino una característica definitoria, un factor inseparable de la historia del universo, los procesos vitales, de la energía y la materia?
Como se ve, en lo que llevamos de artículo no he aportado una respuesta a cómo ni por qué funciona el Tarot. Pero sí creo aportar una respuesta a por qué no entendemos el Tarot desde una perspectiva materialista. Las bondades del reduccionismo científico nos han hecho limitar nuestra consideración general sobre la esencia de la realidad.A veces no se puede conocer directamente la verdad de las cosas: pero a veces sí es posible eliminar obstáculos para su comprensión.
Exite gran diversidad de oráculos y barajas. Algunas más filosóficas, otras mas psicológicas. Diversidad de tradiciones y de corrientes, versiones para teenagers… Todas funcionan y transmiten una verdad particular. Diferentes estilos para llegar a la misma esencia…
LA CONSCIENCIA TIENE UN ESPEJO REFLEJO
Ignoro si somos capaces de mover objetos con la mente. Ignoro hasta donde llega la misteriosa conexión de materia, energía y consciencia. Pero parece que las barajas de Tarot, los hexagramas del I-Ching, y las estructuras de los demás sistemas de adivinación se prestan a actuar en una correlación simbólica con la psique humana, es decir que, con el Tarot por ejemplo, sacamos una carta que tiene un significado relacionado directamente con nuestro estado personal. La mente parece estar por encima de la materia en este nivel. En el momento de escoger una carta de una parte de la baraja, o de que caigan las monedas de una determinada manera, parece estar en operación algo diferente y más sofisticado que las leyes de la física clásica.
Algo tendrán estos sistemas de adivinación que las haga “funcionar”. Probablemente, su diseño tendrá mucho que ver. Porque por más que se inventen versiones modernas de los Oráculos lo que permanece invariable es el diseño de su matriz de referencia. En el Tarot las barajas se componen -casi siempre- de 78 cartas y los hexagramas del I-Ching son siempre 64. Todas las cartas o hexagramas se agrupan en una estructura interna constante a lo largo de los siglos, una estructura interna a que podría llamarse matricial, de matriz. Las variaciones solamente tienen que ver con el diseño artístico de las piezas y con el enfoque de su significado.
Igual que la música tiene su matriz de sonidos armónicos en las escalas; igual que la química tiene su matriz de elementos en la tabla periódica; igual que los colores tienen su matriz de combinaciones en los tres colores primarios… Pues quizás ese misterioso pero muy real fenómeno de la Consciencia tenga también su matriz de posibilidades en los “sistemas adivinatorios”.
Para resumir, ofreceré un intento de definición sobre lo que es un sistema de adivinación (Tarot, I-Ching, etc):
Una matriz simbólica (o mapa) que representa las posibilidades de la consciencia sistematizadas en base a un orden interno con sentido.
Una edición particularmente clara y útil del I Ching
LA AUTORIDAD SIEMPRE ESTÁ DENTRO…
Quisiera ayudar a eliminar un prejuicio bastante extendido. El estilo oscuro, pseudo iluminado y frecuentemente autoritario que suelen transmitir las pitonisas televisivas del Tarot -ellas saben y tú no- alimenta la imagen de que los oráculos deben ser fuentes superiores externas con una autoridad categórica y determinante. El amor a la libertad personal es lo que lleva a muchos/as libre pensadores/as a retirar toda credibilidad a la labor de estas personas (afortunadamente!).
Desde el punto de vista de la Consciencia y el Ser Superior * (( ver artículo anterior )), las lecturas de oráculos no representan una evaluación divina ni de alguna entidad superior sobre nuestra persona, ni de nuestra vida, ni mucho menos sobre lo que nos merecemos vivir. No son, en este sentido, mensajes de una fuente superior ajena al sujeto. Las cartas actúan como espejos, como símbolos de lo que sabe nuestro Ser, un acceso a una parte más profunda y completa de nosotros mismos. Cuando haces una consulta a un oráculo el contenido de la lectura eres tú… escuchándote a tí en un nivel más profundo y completo. ¿Paradójico?.
Si tienes un camino de búsqueda personal (autoconocimiento, yoga, meditación,…) o simplemente te llama la atención este enfoque moderno de las artes adivinatorias, puedes iniciar libremente tu propia experimentación: cómprate una baraja de Tarot o un libro del I-Ching o el Oráculo que sea más cercano a tu estilo personal. Iniciarás un camino apasionante de expansión de la consciencia a muchos niveles.
Si alguna vez haces una consulta o experimentación con un oráculo… simplemente permite que la lectura te ayude a conectar con algo más sabio que está EN TÍ MISMO/A. El oráculo es prescindible. Tu Yo Superior no lo es pero tiene en el oráculo una gran fuente de ayuda.
* (( ver artículo anterior ))